Cartas marcadas.

Te conocí en aquel bar de copas donde  no nos dieron ni las gracias por emborracharnos. Consumimos nuestras atropelladas copas como nuestras miradas sucias, inmersos en la noche de  carmín en la camisa y petequias salpicadas en tu cuello. No nos habíamos cruzado más de dos o tres miradas. Yo ya sabía dónde nos iba …

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23 de abril.

Mientras tú asías tu Flaubert ajado por el descuido y las torpezas, yo sostenía mi esperanza y se me deshilachaba entre los dedos como arena de la playa. Tus ojos, apenas entreabiertos y pintados lo justo para que mi deseo fuera salvaje y primario, no hacían ni el mínimo ademán de prestarme una décima de …

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Engullo.

Engullo en tropel tus palabras anónimas como pesadumbre de despedidas mal medidas y extraviadas  y desbocadas (si no me atraganto o deliro o me aturdo échale la culpa a esta noche en disección) sin que tus rígidos ojos sin masticar puedan hacerme más desgraciado a cada momento que se escurre sin su tiempo. Entre todos …

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Riñoncitos al jerez.

      Riñones de ternera y cordero que ayudados de unas patatas son un plato único apañado. Cebolla, ajo, pimentón, jerez y, por supuesto, un riojita reserva de 2003 de oferta de Mercadona que es  muy, muy resultón (gracias Vicente por el soplo). ¡A comer!

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