Porque
Porque tus quizás tan perversamente decididos pero sin esquinas aún no han devenido silenciosos o no en un no rotundo y melancólico forzado por este vestigio resabiado de mala bestia y polifémica argucia en la que convertí ésta, mi única y sublime estrategia. Porque todo el dolor que no desciende, ingrávido, y que te …