Y entonces…
Y entonces, surgiste disfrazada de nada, tú, así, con tu excelencia sobre mi bruma, con tu excitante y energúmena fuerza, con tus artes malabaristas de la carne y tu justa ternura atada a cada caricia. Sí, tú, adornada con un verbo nuevo, colmada con luces hermosas y seguras, saciadas de miradas de infinita picaresca, delirante …