“Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.” ( P.N.)
Te odio,
ya sabes,
cuando no me dices nada
y te lo ofrezco todo,
cuando del ruido de tu caricia
surgen pequeños tratos y demencias,
que de tu espalda y el roce
sientas el escalofrío
de mi gesto y espasmo sin ritmos.
Ahora,
que me ves venir;
anoche ,
cuando te arrullaba al despiste
y yo jugaba a creer
que me tenías entre tus brazos;
mañana, aquel día,
cuando juramos que no sería otro día.
Donde te dije
no toda la verdad, sino la verdad,
allí, apenas entre cuatro rastrojos de mar,
donde nos decíamos sin tapujos
cosas sin importancia…
cosas que, sin saberlo, la tenían.