Embargos y deseos.
A los embargos del aliento con los que tu piel me seduce cada día, sumaré, rendido a tus vaivenes y tus fueras de plano, como prueba fehaciente de mis insignes deseos la demanda formal de tus besos alados y la absolución de tus esquivos desmanes. Te presento a fecha de hoy so pena de morir …