Pasado kamikaze

Hoy

ya no me dirijo kamikaze

a quien vociferaba

sin pausa.

Cuento con que la que está

ahí, ahora,

detrás de esta página,

la que vuela tan bajo

y sigilosa

como para poder

y querer verme

es tan amiga y rehén

de su noche

como mis flirteos

esclavos  del alba,

como mis próximos piropos

bañados de presente

y polvo sin delirios,

luminosos y torpes

como esta palabra

que, inexperta,

se arremolina callada

entre mis manos

prácticamente  nuevas,

como la esperada mentira

tan ardua y  alambicada

de noches,

sueños y pasados

como mi saldo

de dichas y venturas,

tan espléndida y ágil

en la metáfora

y tan luminosa

de derroches profanos.

 

No sé si he pedido

o perdido la vez

para este vertiginoso

y definitivo tren

con toda su luz

en su  final despierto

del túnel

de tus quedas, flores y calmas.

 

Hoy veo mucho más allá

de la última

y fallida apuesta de mi mirada.

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