Este grupo valenciano se hizo un hueco entre formaciones como Corcobado o, salvando ls distancias por su enorme influencia y repercusión, Albert Pla, en la escena de la poesía cantada en los 90, tocando en lugares como Babia Bar, Planta Baja, El Asesino, Bésame Mucho, El Glop o Gasolinera. Yo recuerdo en la época de la facultad ver carteles por los pasillos de sus conciertos. Anoche, siglos después de aquello quedaba la sinceridad de su voz y la cercanía de sus canciones. Un dato: éramos menos espectadores que músicos, lo que nos dio la oportunidad de estar muy próximos a ellos y de conversar antes y después del concierto de ayer en la Sala Girasol.







