A tu sonrisa

A tu sonrisa
le ha bastado
con esconderse tras el oleaje;
a las bóvedas
de estas sordas tripas
retales de tiempo náufrago
para el olvido;
a estas calles
siempre prisioneras
de tu suicida melancolía
sólo tus pasos irritantes de inercia
y rítmicos en violencia,
el pestañeo de tu gracia
de sal y misterio talada,
y esa especie de mueca
que se reconoce a sí misma
al borde de cada precipicio de razones.
A tu sonrisa
le ha bastado sólo
con un par de lugares precisos
y una ciencia de océanos ciegos.

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