No te diré dónde.

No te diré dónde sueño, hoy por hoy,

para poder y por querer tener un feudo

donde no me sienta, frente al espejo,

bajo el dominio de tu piel inenarrable,

bajo este juego de guiños por doquier

y confesiones y biografías  aceleradas,

en esta vaivén de miradas sin dirección

con aires de sorprendente perspicacia.

 

No te diré dónde habita mi palabra

para poder aguantar  esta vigilia

que no romperé , ni por tu oferta de hoy,

ni por los desmanes de pasado mañana,

ni, aunque  este reflejo de-tripas-corazón

haga harapos de estos retales pasados,

aunque de todo esto no sepamos ni dudar

ni hacer sudar cada uno de estos poros.

 

¿Acaso yerro al renegar de este tercer grado

por querer de la vida este preciso momento,

por desear que esta lluvia de jirones se aclare,

que este pesar, tan pertinaz y resistente,

cierre puertas, revuelva las raídas sábanas,

y no dure más de lo que salta y muere a la vista?

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