Quizá mañana será el día
en el que me sorprenda,
y te sorprendas,
y aprenda,
y aprendas
que será el último
que mezo palabras
y las callo y las cautivo y las condeno.
Quizá mañana será el momento
de no decir que no,
en el que no te mienta,
y no me mientas,
y te rindas,
y quieras rugir por salir de la ficción
para beber de su trama, y de su intriga.
Quizá mañana despierte,
y te despiertes,
y nos sorprendamos los dos,
perplejos, henchidos de razones,
eternos sin tiempo ni distancia.