Mi sombra.

Desde  el lugar común existente

entre este acúmulo de despropósitos

(que es mi sombra)

y la energía sobrenatural

de tu espíritu desproporcionado

que no es la tuya, sino tú,

te observo, sin luz, sin aire, sin prisa.

 

Desde el tiempo dispar que utilizas

en desviar con extrañas artes

este punto de mira desaliñado y tuerto

(que es mi vida)

deberías, si lugar a dudas, o con ellas,

retirar de mi este gran ejército de sal

para empezar  creerme  en carne y hueso.

 

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