¿Cómo escuchar del paso de los recuerdos
únicamente esta nostalgia limpia de silencios?
¿Cómo vaciar de este presente minúsculo
su sombra de pasado tan dulce como calamitoso?
Recordar de tu boca sólo
su perpetua vida detrás de su hipnosis.
De tus ojos,
siempre su mirada.
De tus cándidos gestos,
su asombro de los míos.
De los espacios entre nuestros cuerpos
su eléctrica y suave conciencia.
Hacer memoria de tus palabras,
aquellas que sin herirme, se perdían.
De tu consejo y tu sabia calma
la pequeñez en que me sumía.
De tu susurro
su incombustible derroche.
De tus rincones de noche
la luz que no acerté a encender.
Ahora,
medidas estas agotadas sonrisas
entre aquellas páginas que fuimos,
doctoradas en polvo, gloria y parquedad,
amparadas por su camino a la sinrazón,
observo cómo se derrite la fuerza
de estas irreconocibles manos
ávidas de olvido, ensimismadas en su piel.