Dejarse llevar

Dejarse llevar, calmo,

hacia el alfeizar de tu sonrisa

y confiar al presente su pasado,

resuelto de espinas,

flotando, al pairo, en la noche serena.

Obligarse a cumplir

con las expectativas de tu boca,

aunque de rosas y roces

esté lleno tu rastro nuevo,

de inquieta caricia.

Deberse, sin vivir,

a este elenco de luces y sombras

y acogerse siempre al desafío

de tu voz, nómada de vientos,

espejo de mis huellas.

Mi sentido, mi vigilia, mi espera.

Mi verbo, mi savia, mi quimera.

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