Partir.

Partir del beso perdido

y sin pábulo,

de esta esperanza

sin crédito ni rédito,

de la sonrisa tan cierta

y tangente

como estos modos y maneras,

de las alas  rotas

sin tu amanecer,

de la luz que no quisiese

enterrar con vida

a costa de estos bocados

ciegos lanzados al aire.

Partir de roces sin conciencia,

con paciencia,

para denostar

un pasado inasequible,

para ubicar el quid

de la última pérdida

y su continuo

y enfermizo vaivén,

para morir y dejar vivir

sin malas artes

este sumidero de desabridos tragos

y bilis polifónicos,

dejando, sin titubeos,

en la cuerda floja su escarcha.

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