No despliegues tus alas,
pon toda la tierra
de por medio
que te pida el cuerpo,
aunque ya se enfríe,
tu latido,
que ya me voy, entendí.
No inundes mi correo
de ordenes de desahucio
de tu regazo
que no jugaré hoy
entre sus resuellos,
que me di por aludido,
que no son mías
estas arritmias emocionales
que conozco bien
el camino de vuelta.
Se puede vivir y sobrevivir,
así, tan cerca de algo
como tan lejos te sientas
o estés de haberlo perdido.