Casi sin querer

Yo solo he querido,

definitivamente,

olvidar tus palabras,

tu metralla de carne

en forma de promesas,

y me he encontrado

dedicándote un credo,

una letanía de imposibles

y una secuencia de

de reverencias en serie.

 

No jures en falso

ni media palabra más,

ni que ya olvidaste,

ni musites orgullosa

que pasas página,

ni que no ha sido

tan duro como creías,

que yo, todavía inerme

no he desempolvado

mis sucios silencios,

ni  he querido dar

otra vuelta de tuerca,

a este incendio

de pasos en falso,

a esta religión de mierda

que no me vende más

que falsas primaveras.

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