Tu sonrisa hecha sin trampas
se quedó atrapada
entre las últimas telas de araña
de esta cabecita mía,
dentro este cajón de sastre
que no sabe si de ti
no dejar más que los huesos
o apartarte del plato
por no encontrar valor
ni para salir al abismo
sin rincones de tu escote.
Tu mirada tan limpia
condenada a tragarse saliva
sin la única posibilidad
de aparecer en este cartel,
sin el honor siquiera de ser
figurante, crédito o trapecista
en esta trágica noche llena
de lunas de polvo sin estrella
de comedia henchida
de curiosos fondos y caminos
que no conocen su pasado
pero que sí duermen su futuro.