Tu sonrisa no siempre
me ha quitado el sueño.
Pero no creas que lo hacía
como una falsa tranquilidad
ni como un delirio nocturno.
No. Tu sonrisa sólo a veces la imagino,
y a medida que ya no te sueño
voy rasgando ojos cerrados,
adquiero la fuerza de tu no sonrisa,
deshago la duda del motivo,
emprendo viajes a la pregunta,
mantengo mi ilusión no pensada.
No. Tú sonrisa sólo a veces la pienso
y ahora, incluso, la cuestiono
( como tus besos ),
como podría cuestionar
la validez de tu acto reflejo,
la importancia de una caricia
fuera de lugar
o la seguridad de tus viejos cumplidos.
Ahora, tu sonrisa
la respiro sin trampas,
la pienso libre de espejos
la modelo a mi gusto y silencio.
No. Tu sonrisa no siempre
me ha quitado el sueño.